


Estimadas y estimados colegas:
Con motivo del Día mundial del Trabajo Social 2025, la Asociación Latinoamericana de Enseñanza e Investigación en Trabajo Social (ALAEITS) y la Asociación Chilena de Enseñanza en Trabajo Social Universitario (ACHETSU) saludan a la comunidad profesional y académica en esta fecha, cuyo tema central refiere al «Fortalecimiento de la solidaridad intergeneracional para un bienestar duradero», destacando la impronta disciplinar y profesional del Trabajo Social en su compromiso con la promoción del buen vivir en las comunidades y las personas. Este día también constituye una oportunidad para reafirmar nuestro compromiso con la justicia social y los derechos humanos.
La importancia de la solidaridad intergeneracional es fundamental para la construcción de una sociedad basada en la confianza y el entendimiento mutuo, en la cual se valore y respete el aporte de quienes nos precedieron y el patrimonio que nos legaron en la profesión, erradicando el edadismo o discriminación por edad. Debemos confiar en que las nuevas generaciones de trabajadoras y trabajadores sociales han recibido la posta (el testigo) para continuar con una profesión que trasciende el tiempo.
Revisitar el trabajo de las pioneras y honrar su memoria, actualizándola para el futuro, es una muestra de la riqueza que se obtiene al transitar y fortalecer la solidaridad intergeneracional para construir una sociedad capaz de ofrecer un bienestar duradero a todas sus generaciones. En un contexto donde las diferencias generacionales pueden provocar distanciamiento, discriminación y exclusión, es primordial promover el entendimiento mutuo, que permita a cada grupo, ya sea joven, adulto o mayor, compartir sus experiencias, conocimientos y recursos. Esta solidaridad considera tanto el intercambio material como el compromiso de respeto equitativo, donde la reciprocidad emocional y social trasciende el tiempo, en el cual cada generación asume la responsabilidad del bienestar de las demás personas. Confiamos en que la intergeneracionalidad aportará abundancia, visiones amplias y complejas, ya que las personas más jóvenes contribuyen con perspectivas innovadoras y renovadas, mientras que las generaciones mayores brindan sabiduría acumulada, valores compartidos y una visión a largo plazo que puede guiar las decisiones del presente. Esto generará sinergias que favorecerán el pensamiento prospectivo en el trabajo social para los próximos 100 años.
Estamos próximos a conmemorar los 100 años del trabajo social, una disciplina y profesión que ha sido testigo de guerras, pobrezas e inequidades. A lo largo de este siglo, muchas personas precursoras han dejado un legado invaluable para la humanidad, ya que trascendieron la filantropía y la caridad para instalar la exigencia del respeto de los derechos y la igualdad como principios fundamentales para construir sociedades armoniosas y justas. Sus luchas no fueron fáciles, ya que estuvieron en la primera línea, exponiendo incluso sus vidas para develar injusticias y trabajar mancomunadamente para el establecimiento y la garantía de derechos. No dejemos que su fuerza y voz haya sido en vano, perpetuemos su legado y sumemos nuevas trayectorias para alcanzar la paz social y el goce pleno de derechos para todas y todos.
Considerar el bienestar y el buen vivir para la profesión, las comunidades y los territorios implica un compromiso profundo y una disposición a arriesgarse y alzar la voz para seguir siendo el pivote que sostiene a las personas que han sido vulneradas en todas sus formas y manifestaciones. La lucha por los derechos humanos y la justicia social es una constante en nuestra disciplina, y esta búsqueda no es solo una aspiración, sino una necesidad urgente en un contexto global cada vez más marcado por la desigualdad y la opresión.
El posicionamiento ético-político de una disciplina y profesión centenaria como el Trabajo Social es un aspecto que no debemos soslayar, ya que a lo largo de la historia se han logrado avances significativos a través de la resistencia y el compromiso con los valores de equidad, justicia y dignidad humana. Estos logros no han sido fáciles ni automáticos; han sido conseguidos a pulso, enfrentando obstáculos y riesgos, siempre en defensa de los derechos de quienes más lo necesitan. Por ello, como trabajadoras y trabajadores sociales, debemos seguir defendiendo constantemente esos avances, pues nuestra labor se encuentra en un conflicto constante con las hegemonías violentas de quienes detentan el poder político y económico.
Nos encontramos en una posición contracultural frente a las estructuras dominantes que perpetúan las injusticias, las exclusiones y las violencias. Nuestro compromiso no es con el statu quo, sino con la transformación social hacia un modelo más justo, solidario e inclusivo. Somos parte de una resistencia activa y decidida que lucha contra las narrativas que buscan despojar a las comunidades y los territorios de sus derechos, que minimizan el valor de las personas y que perpetúan sistemas de poder que afectan a las generaciones presentes y futuras.
Rechazamos de manera rotunda las tiranías de los gobiernos de ultraderecha y las potencias geopolíticas masculinistas, cuyas políticas están devastando el planeta a través de alianzas con el mercado globalizado que ha arrasado con el ecosistema y ha convertido nuestros territorios en zonas de sacrificio.
Es fundamental que nuestras voces sean escuchadas en todo el mundo. América Latina es fuerte y tiene una voz ética comprometida. Necesitamos que el trabajo social, desde su formación, investigación e incidencia política, ponga estos temas como emblema. Los y las trabajadoras sociales, sin importar el país o la universidad en la que nos encontremos, debemos impactar tanto en lo micro como en lo macro, con el horizonte del buen vivir, la defensa de los territorios y la reconstrucción del tejido social y comunitario.
Por tanto, debemos seguir siendo una profesión que, desde su ética y su práctica, se mantenga firme, que no claudique en la defensa de los seres humanos y el ecosistema, sin importar su origen, edad o condición. La relevancia de esta labor radica en lo que hemos logrado hasta ahora y en lo que debemos seguir conquistando, sin perder de vista que, al alzar nuestra voz y continuar luchando, estamos garantizando un futuro más justo para todas las personas.
Un abrazo latinoamericano
Asociación Latinoamericana de Enseñanza e Investigación en Trabajo Social (ALAEITS)
Asociación Chilena de enseñanza en Trabajo Social Universitario (ACHETSU)
